Gordon Raphael: “Cualquier disco que haga puede ser otro Is This It”



A principios de mayo, Gordon Raphael estuvo en Córdoba trabajando en el segundo disco de París París Musique. Durante su estadía, pude entrevistarlo para una nota que salió publicada en la revista digital El Vernáculo. Por razones de espacio, muchas de las respuestas de Raphael tuvieron que ser cortadas y, en cierta forma, parte importante del espíritu de la charla no se vio reflejado en la edición final. Por eso, a continuación, comparto la entrevista completa con el productor y músico estadounidense, responsable de los dos primeros álbumes de The Strokes y artífice del sonido particular de esos discos.

-¿Qué pensás de la música -y el rock en particular- hoy, en 2012?
-Me parece que hoy el rock sigue siendo tan potente y mágico como siempre. Cuando escucho una buena canción de rock todavía me siento fantástico. Viajo alrededor del mundo y me encuentro con bandas jóvenes que tocan rock, con un espíritu fabuloso y grandes canciones, como París París Musique. Cuando escucho su música siento que es tan buena como cualquier cosa que haya escuchado antes, entonces no creo que sea algo que pertenezca sólo al pasado. Es algo que se mantiene vivo en todo el mundo y que las cosas están yendo bien. Me pone contento poder decirlo.

-Entonces, hacer discos es algo que todavía no ha perdido sentido para vos.
-No hasta ahora. La gente me contacta día a día para grabar cosas en distintas ciudades y en distintos países. Es algo que pasa en todos lados, por eso digo que el rock se mantiene vivo y está en buenas condiciones.

- ¿Qué te motiva a viajar y trabajar con bandas de diferentes partes del mundo?
- Son varias razones en una. Primero, ir a lugares que no conozco y ver como son y como se siente estar ahí. Después, el hecho de estar en contacto con música que me gusta y que me inspira, y sobre todo, involucrarme en un proceso creativo con la gente que hace esa música. Además, conocer a gente de diferentes culturas y poder comunicarme con ellos a través del lenguaje que compartimos, que es la música, y que es un lenguaje muy sencillo para comunicarse con otros. Es fácil hablar el lenguaje de las guitarras, las baterías, las voces y los sonidos en general. En todos los lugares en los que he estado, desde Islandia hasta Suecia, Berlín o Seattle, es más o menos lo mismo. Me resulta muy sencillo hablar con gente que hace música porque es algo que amo y tengo un poco de experiencia en eso. Al mismo tiempo, este es mi trabajo y es la forma en la que me gano la vida, entonces no me cuesta hacerlo. Me gusta trabajar de esto. Y otra de las cosas que me motiva para grabar bandas en general es el hecho de tratar de romper esa idea de que la grabación es una situación tensa en la que alguien va a interferir en tu música y hacerte sentir que no has trabajado lo suficiente como cantante o que no estás preparado. Quiero que las bandas se sientan entusiasmadas y quiero mostrarles que puede ser muy sencillo grabar. He trabajado con bandas que nunca antes habían estado en un estudio y gracias a que han trabajado conmigo ellos piensan que es algo divertido y sienten que puede obtener buenos resultados. No saben que puede ser algo estresante y que pueden tener a alguien diciéndoles que están desafinando, tratándolos mal o manipulándolos en cosas que no saben. Creo que muchos productores se ven a sí mismos como “expertos”, probablemente porque nunca han tenido éxito con su propia música y sacan esa frustración a la hora de trabajar con otras bandas. Yo trabajo en mi propia música y tengo mi propia vida. No he sido precisamente exitoso, no mucha gente canta mis canciones, pero yo asumo la responsabilidad de eso y sigue interesado en hacerlo. No culpo a las bandas con las que trabajo, no intento demostrarles mi inteligencia o ni les digo “yo soy el jefe”.

-Cuando una banda te busca para trabajar, es probable que lo haga partir de tus discos con los Strokes o Regina Spektor, ¿cómo hacés para trabajar con ellos empezando desde cero?
-Cuando conocí a los Strokes, eran un grupo de jóvenes tocando en un bar así que en cierta manera empezamos desde cero. Por eso, para mí cualquier disco que haga puede ser otro Is This It. Yo no esperaba que los Strokes se convirtieran en un fenómeno. Tenía ciertas expectativas con Regina Spektor porque eso era mucho más obvio a partir de lo que ella tenía, pero debo decir que lo de los Strokes me sorprendió de una manera muy agradable. Entonces, cuando vi que algo de la nada podía convertirse en un éxito, comencé a tomar a todo el mundo en serio. Por eso, encaro cada proyecto que llevo a cabo con la misma actitud y predisposición. No me relajo porque estoy en Córdoba y no en Nueva York. No es que me quedo en la computadora e ignoro a la banda o trato de apurar las cosas para volver a revisar mis e-mails, aunque es cierto que reviso mucho mi correo electrónico, incluso en el estudio. Generalmente, trabajo sólo con música que me gusta y que pienso que es interesante, por eso ansío el momento de llegar a la ciudad y encontrarme con la banda. Ya los conozco, hemos hablado por teléfono o por e-mail, me gusta sonido y sé que nos vamos a llevar bien. Ese es un poco el comienzo de todo.

-¿Sentís alguna tipo de presión por las expectativas que pueda tener la banda por tu trabajo?
-No. Sentía mucha presión como músico cuando era joven. Para mí era difícil, no fui siempre un buen músico. Tenía problemas con el ritmo, me costaba acordarme de las partes, no podía conseguir buenos sonidos y todo eso me generaba mucha presión. Además, cuando quería escribir una canción, trataba de competir con Bartok o Beethoven. Pero a los 19 dejé que la presión se fuera y decidí que nunca iba a competir con la música y que haría sólo lo que me naciera desde adentro. De esa forma, supe que nadie más podría competir conmigo porque nadie sabe cómo ser yo. Entonces, cuando me acerco a la música desde el punto de vista de lo que hay adentro mío, siento que está todo bien y que puedo hacerlo. No siento que haya algún tipo de presión. Pienso que es importante que la gente se dé cuenta que la competencia te vuelve muy tenso. Igualmente, ese es sólo mi estilo. Alguien como Julian (Casablancas) está muy preocupado por lo que la gente piensa de su música y de todas formas lo ha hecho muy bien.


-A más de una década del lanzamiento de Is This It, ¿qué balance hacés del rock como idea recuperada? ¿Creés que ese espíritu revisionista sigue vivo o estamos ya en el medio de otro paradigma?

-Lo ví con mis propios ojos, estuve ahí, en Nueva York y en Londres. Ví un cambio cultural en mucha gente joven que pensaba que el rock era la música de sus padres y creía no se podía relacionar con eso. Gente que estaba muy involucrada con la música electrónica, el acid jazz o la música pop sobre producida, aburrida, todo menos rock. Y el año siguiente a la salida de Is This It, en todos lados hacia dónde miraba en ambas ciudades, había tipos con camperas de cuero, cargando guitarras en la espalda, formando bandas y abriendo clubes. Y el rock estaba de vuelta. Soy muy feliz por haber visto eso y por haber participado en eso. El rock, las guitarras, la gente que hacía esa música, siempre fueron una inspiración para mí. Fue algo maravilloso poder haber visto algo así.

-Entonces, fue algo real, mucho más que una movida de prensa
-En los diez años que pasaron desde la salida del disco, muchísimas ch¡cos me han escrito o me han venido a decir que dejaron de escuchar música tecno o dejaron de ir a los clubes de electrónica y empezaron a formar bandas y a usar zapatillas de lona gracias a Is This It. Mucha gente joven me dice: “Me cambió la vida, ahora me gusta el rock”. El hecho de que aún hoy eso esté vendiendo o que la gente todavía me hable de ese disco es tan interesante como extraño. Pero debo decir que me hace feliz. No sos el único que me pregunta sobre Is This It. Todas las semanas me preguntan en Facebook por eso. La gente quiere saber cómo conseguí ese sonido, cómo fue todo el proceso. Todos recuerdan de manera muy emotiva los años 2001 y 2002. Pero no creo que la primera década de los 2000 haya sida buena con la música y no siento que haya mucha música maravillosa en el mainstream. La cultura ha hecho algo extraño con la música, la economía de la música ha cambiado, es extraño cómo los músicos se ganan la vida y financia sus giras. Es un desafío. Por eso, pienso que el espíritu de esos años sigue entre nosotros pero hay mucho más trabajo por hacer. Espero que algunas de las bandas con las que trabajo y que todavía están en el underground tengan la chance de ser escuchadas en todo el mundo como pasó con Is This It.

-Última pregunta. ¿Cuál fue el último disco que escuchaste que te haya sorprendido?
-Esa es una gran pregunta. Bueno, tengo que decir quelos discos que me han volado la cabeza últimamente han sido mayormente aquellos en los que he trabajado, y no por una cuestión de egocentrismo. Is This ItRoom On Fire o Soviet Kistch de Regina Spektor son los más populares pero pienso que son impactantes en su música, en su brillo, sobre todo por lo que son las canciones y cómo están interpretadas. Sólo espero que mi producción haya ayudado en algo en su momento. Otras bandas con las que he trabajado también me sorprendieron cuando escuché sus discos: The Satellites (de Mallorca), Sarah Maguire, Ricky Berger, para nombrar algunos. Los últimos tres discos en los que no trabajé que me “cambiaron la vida” fueron: un EP de Jeff Buckely grabado en vivo en una cafetería (Live at Sine), To Bring You My Love de PJ Harvey y el primer álbum de Portishead. Y antes que esos, Facelift de Alice in Chains, Glue de Lucky Me y Ten de Pearl Jam.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente, muchachito!

Laila.

pai dijo...

gracias Laila!

Fede dijo...

Alto nivél, tu blog, hermosa estética. Lo guardo en favorito.
Salud amigo!

pai dijo...

bienvenido y gracias fede!

Santiago Segura dijo...

Muy buena Pai, tenía onda Gordon; al menos eso parece.
¿Qué tal está Paris Paris...?

No recuerdo si te lo dije o no, pero Fede tiene razón, el diseño del blog está súper excelente.

vic dijo...

"Entonces, cuando vi que algo de la nada podía convertirse en un éxito, comencé a tomar a todo el mundo en serio"

es como que los bardea y les tira flores a la vez, groso.

pai dijo...

Santi, tenía onda, definitivamente, súper predispuesto para charlar de cualqueir cosa, muy buena onda. París París a mí no me gusta la verdad, antes sonaban a nuevo rock argentino (por el lado de juana la loca digamos) pero cortado con toda esta movida post-strokes, no sé qué habrán logrado con raphael la verdad, sé que grabaron en vivo y eso pinta interesante, veremos. Y gracias por el comentario, genial que te haya gustado el nuevo maquillaje.

Vic, posta que yo pensé lo mismo cuando charlaba con el. En realidad, él siempre cuenta que no vio nada especial en los strokes, de hecho, cuando se decidió a grabar bandas fue a un pub, vio tres, dos le gustaron, habló con todas y la única que le dijo que quería grabar era la que no le había gustado, los strokes. Definitivamente no se casa con ellos, ahora, a Regina Spektor la ama incondicionalmente jaja. Un beso y gracias por pasarte!